La Mort des Amants

Estando en eleventh grade (tercero medio) decidí leer Las Flores del Mal (Les Fleurs du Mal, 1857) de Charles Baudelaire, luego de hacer un trabajo sobre el simbolismo, corriente antecesora las vanguardias de comienzos del siglo XX. El tema es que este texto cambió completamente la visión que tenía acerca del arte hasta ese momento, y me convenció de dejar atrás todos los intentos de preciocismo y perfección que hacía al escribir o pintar. Me llevó a entender aquello que no sólo de lo perfecto es que nace la belleza, sino que también desde lo imperfecto, de lo profundo y de lo doloroso.

De Las Flores del Mal, mi parte favorita es La Muerte de los Amantes (La Mort des Amants). La imagen que logra crear Baudelaire en este texto es tan vívida que es posible sentir toda esa atmósfera sombría de muerte, lo tenebroso y macabro, pero logra finalmente entregar el sentimiento que se profesaban los amantes que yacen muertos. Además, el texto cuenta con un ritmo fúnebre sobrecogedor. Es por textos así que me gusta leerlos siempre en voz alta. Es simplemente sublime.

Este es el texto que quiero compartir hoy. Lamentablemente, no cuento con una traducción al castellano (de hecho, nunca lo he leído en este idioma), sino que sólo el original en francés y una traducción al inglés (versión que leí de Las Flores del Mal).

 

La Mort des AmantsCharles Baudelaire
(1857)

Nous aurons des lits pleins d’odeurs légères,
Des divans profonds comme des tombeaux,
Et d’étranges fleurs sur des étagères,
Écloses pour nous sous des cieux plus beaux.

Usant à l’envi leurs chaleurs dernières,
Nos deux cœurs seront deux vastes flambeaux,
Qui réfléchiront leurs doubles lumières
Dans nos deux esprits, ces miroirs jumeaux.

Un soir fait de rose et de bleu mystique,
Nous échangerons un éclair unique,
Comme un long sanglot, tout chargé d’adieux ;

Et plus tard un Ange, entr’ouvrant les portes,
Viendra ranimer, fidèle et joyeux,
Les miroirs ternis et les flammes mortes

 

The Death of LoversCharles Baudelaire (T: Frank Pearce Sturm)
(1857, 1905)

There shall be couches whence faint odours rise,
Divans like sepulchres, deep and profound;
Strange flowers that bloomed beneath diviner skies
The death-bed of our love shall breathe around.

And guarding their last embers till the end,
Our hearts shall be the torches of the shrine,
And their two leaping flames shall fade and blend
In the twin mirrors of your soul and mine.

And through the eve of rose and mystic blue
A beam of love shall pass from me to you,
Like a long sigh charged with a last farewell;

And later still an angel, flinging wide
The gates, shall bring to life with joyful spell
The tarnished mirrors and the flames that died.

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